domingo, 16 de septiembre de 2007
Género y ciudadanía
¿Qué significa pensar a la ciudadanía desde la perspectiva de género? Significa desentrañar las relaciones de subordinación que se establecen entre mujeres y hombres dentro del ámbito de lo público y lo privado. Estas relaciones determinan una forma de concepción y ejercicio de la política donde lo femenino y lo masculino -como universos simbólicos- le otorgan sentido.
Se redefine la ciudadanía como una categoría abstracta y universal significada por lo público para convertirse en una categoría diferenciada por el género y sus especificidades, significada también por lo privado. La diferenciación de género amplía el concepto de ciudadanía para que tienda sus puentes hacia el ámbito de lo privado y establezca las condiciones para que las mujeres puedan influir de manera libre y en igualdad de condiciones -es decir, con poder de decisión- en lo político.
La libre elección, fue una libertad de la modernidad fuera del alcance de las mujeres durante mucho tiempo. Para las mujeres, elegir, decidir y ejercer su voluntad ha sido un proceso histórico de subversión no solo de lo simbólico sino también de la política y de lo jurídico. La posibilidad de elegir o no un marido, de decir sí o no a un intercambio erótico, de elegir a un gobernante o ser elegida para gobernar, son atributos de ciudadanía que las mujeres han ido ganando a fuerza de voluntad política.
El ámbito de elección de las mujeres es todavía limitado en México, y específicamente en Baja California. Un ejemplo de ello es pensar en el derecho que se niega a las mujeres a interrumpir un embarazo no deseado. Tanto la separación de lo publico y lo privado como espacios de lo político y lo no político, como el limitado espectro de los ámbitos de elección para las mujeres, son circunstancias concretas de vida que evidencian la producción del sentido real que se mantiene inmerso en la sociedad respecto a la participación ciudadana de las mujeres.
Se redefine la ciudadanía como una categoría abstracta y universal significada por lo público para convertirse en una categoría diferenciada por el género y sus especificidades, significada también por lo privado. La diferenciación de género amplía el concepto de ciudadanía para que tienda sus puentes hacia el ámbito de lo privado y establezca las condiciones para que las mujeres puedan influir de manera libre y en igualdad de condiciones -es decir, con poder de decisión- en lo político.
La libre elección, fue una libertad de la modernidad fuera del alcance de las mujeres durante mucho tiempo. Para las mujeres, elegir, decidir y ejercer su voluntad ha sido un proceso histórico de subversión no solo de lo simbólico sino también de la política y de lo jurídico. La posibilidad de elegir o no un marido, de decir sí o no a un intercambio erótico, de elegir a un gobernante o ser elegida para gobernar, son atributos de ciudadanía que las mujeres han ido ganando a fuerza de voluntad política.
El ámbito de elección de las mujeres es todavía limitado en México, y específicamente en Baja California. Un ejemplo de ello es pensar en el derecho que se niega a las mujeres a interrumpir un embarazo no deseado. Tanto la separación de lo publico y lo privado como espacios de lo político y lo no político, como el limitado espectro de los ámbitos de elección para las mujeres, son circunstancias concretas de vida que evidencian la producción del sentido real que se mantiene inmerso en la sociedad respecto a la participación ciudadana de las mujeres.
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